Vísteme despacio, que tengo prisa

La necesidad de volver a encontrarnos ha generando una avalancha de eventos antes vista.

La reactivación del sector es más que evidente, pero esta cuestión lleva consigo el trabajo last minute, un mal amigo de una estrategia meditada

Que la reactivación de todos los sectores de la sociedad en el ámbito del sector de la organización de eventos es ya un hecho que no da lugar a dudas Al inicio del 2021 eran las entidades empresariales las que empezaban a perder el miedo a organizar actos, mientras que los que desarrollamos nuestra labor profesional en el ámbito público centrábamos nuestro porfolio de actividad en organizar una tipología de actos más reducidos, cuestión que todavía les daba respeto al resto de sectores. Llegó el verano, y la pandemia no nos dejaba del todo, la incidencia era moderada y todos valoraron «esperar a ver si la cosa mejoraba», y si mejoró, pero la vuelta a la actividad tras los meses de verano nos ha traído una avalancha de actos, jamás vista.

Una vuelta potente, donde todos los sectores han vuelto al terreno de juego, y por mi contacto con todos ellos por eso de estar en el sector público, puedo asegurar que el motivo se centra en un objetivo común » El evento como motor del reencuentro humano» el evento como una palanca para «volver a verse».

Pero desde el punto de vista del Organizador de Eventos

Desde el punto de vista del Organizador de Eventos o event manager en mi opinión creo que estamos sufriendo un desgaste importante laboral y personalmente hablando, esta abundancia o avalancha de actividad en un espacio de tiempo tan reducido provoca trabajar en un ámbiente last minute, donde la estrategia inmediata del evento por la inmediatez de resultados, suele traer consigo stress en los equipos de trabajos, estando más expuestos a errores que habitualmente no surgirían si se trabajara en un ambiente con una estrategia algo más pausada, esto no quiere decir que no se trabaje con profesionalidad en el sector, esto quiere decir y creo que todos lo hemos vivido, es que los profesionales no saboreamos y disfrutas el evento como nos hubiera gustado, con tiempo para la meditación y el análisis durante todo el proceso natural de la planificación, organización, ejecución y análisis del acto.

La emoción de volver a vernos

En estos momentos, con una incidencia alcista por la Covid19, la necesidad de los seres humanos de volver a vernos, está ocultando una necesidad bien meditada y analizada de la necesidad de organizar un acto, el volver a encontrarse está siendo prácticamente un objetivo suficiente para la puesta en marcha de un evento,pero reflexionemos, meditemos, valoremos pros y contras, hagamos ver a nuestros responsables que » quien mucho abarca, poco aprieta», por nuestro posicionamiento, no nos convirtamos en un producto que sube como la espuma y que nuestros consumidores se cansen de él a la primera de cambio, trabajemos por una actividad profesional donde seamos capaces de extraer el 1000×1000 de nuestro potencial,

«ÁNIMO COMPAÑER@S»

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