¿Hay comportamientos que un event manager puede prevenir en su evento?

Como profesionales de la #comunicación en directo un organizador de eventos tiene un papel esencial en la imagen reputacional de una institución y de su representante, qué ha fallado en este Mundial.

El pasado 20 de agosto la Selección Española de Fútbol Femenina se proclamaba Campeona del Mundo tras vencer a Inglaterra por 1-0 en el Accor Stadium de Sidney, un hito deportivo sin precedentes del que nadie podía presagiar que quedaría eclipsado por el comportamiento desmedido e intolerable del que fuera entonces su máximo represente Luis Rubiales.

Un suceso que empezó a tomar relevancia especialmente en redes sociales donde se desató una intensa polémica al viralizarse la imagen del beso no consentido de Rubiales a la jugadora Jennifer Hermoso, y que continúo en escalada con otra imagen polémica con motivo de los gestos inadmisibles del presidente en el palco de honor.

El poder de las imágenes

Las imágenes tienen un extraordinario poder de impacto en la opinión pública, de hecho no es la primera vez que una fotografía consigue tambalear o tumbar a un personaje mediático cuando una gestión de crisis no está bien gestionada. Las imágenes condiciona como pocos elementos la relevancia social que le damos a un acontecimiento, no podemos olvidar que vivimos en un mundo dominado por las redes sociales y las imágenes. Este elemento fácil de recordar y de compartir a través de diferentes dispositivos, nos despierta nuestras emociones más primitivas provocando en nosotros la necesidad de compartir «viralizar» un contenido cuando este nos provoca una emoción.

Por ello, la gota que ha colmado el vaso en el caso Rubiales ha sido el suceso del mundial y no otros escándalos previos que van con él desde el inicio de su mandato, el poder de estás imágenes vistas por todo el mundo son las que lo han derrumbado.

Comportamiento en el palco

Actualmente la importancia de los eventos deportivos refleja de manera directa la imagen y la calidad de la entidad organizadora, tanto es así que se pueden denominar más un espectáculo que un evento deportivo. Dentro del entramado donde se combina la organización de eventos y el protocolo de la competición deportiva (banderas, himnos, recibimientos…etc.) el palco de honor es una parte importante de la proyección de la imagen del evento deportivo, una zona diferenciada entre el público por su excepcional ubicación, ya que asegura una visibilidad idónea del espectáculo y que acoge a las personas más relevantes presentes en el mismo.

Por su condición de lugar preeminente existe para este espacio un código de etiqueta y urbanidad que debe de cumplirse por las personas que asisten y que se le hace llegar a los invitados, no hay una normativa regulada siendo cada espacio deportivo el que dicta sus normas pero se mantiene un drees code formal, y por supuesto, un comportamiento respetuoso con los presentes y con el rival que no llevó a cabo Luis Rubiales.

El suceso en el palco llevó al entonces presidente a realizar gestos efusivos en el mismo llevándose incluso la mano a la entrepierna para celebrar el gol de la victoria en presencia de las más altas autoridades, provocando un daño irreparable a la marca España tan valorada a nivel mundial por sus hazañas deportivas.

En el palco de honor también se gestiona un tema complejo que es por el que sería más habitual un incidente mediático, la ordenación de los invitados en el mismo, aunque no existe normativa al respecto desde la olimpiada de Barcelona 92 se mantiene un criterio de colocación para las personas que está funcionado bien.

¿El jefe de protocolo de la RFEF ante gestos de ese calibre intervendría para informar a su Presidente las normas del palco de honor? 

Hay comportamientos que un event manager puede evitar en un evento

Sucesos tan graves como este ponen de manifiesto la relevancia de un organizador de eventos en la gestión de la imagen reputacional de una institución y de una persona.

Con frecuencia se dice que los seres humanos desarrollamos rutinas y repetimos comportamientos que realizamos continuamente tanto las que nos benefician como las que nos perjudican, también puedes pensar que «el hábito no hace al monje» refiriéndote a que no hay que juzgar a las personas por su apariencia y comportamiento, pero en definitiva un profesional de eventos debe de conocer el perfil de personas que acudirán al palco de autoridades, y actuar previamente si sus investigaciones le llevan a indicios de posibles incidencias.

Por supuesto, que en el pleno siglo XXI nadie hubiéramos imaginado que la final del Campeonato del Mundo de fútbol femenino se vería eclipsado por un incidente tan relevante y sus posteriores capítulos que se fundamentan en una errónea comunicación de crisis tanto por parte de la RFEF como la del propio presidente, son momentos de reflexión a todos los niveles, y ojalá este artículo hubiera estado centrado en el espectáculo deportivo.

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